PEDID Y SE OS DARÁ

Pues yo os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

Lucas 11, 9

En el texto bíblico de hoy, el Señor nos exhorta a ser perseverantes en la oración. Pedir esto hoy en día es bastante complicado, porque estamos acostumbrándonos cada vez más a la inmediatez, a la rapidez en los resultados y en los procesos. Es difícil pedir constancia en la época en la que la perseverancia es un bien cada vez más escaso. En definitiva, insistir para que nos den el pan que necesitamos es lo más opuesto a la paciencia tenaz.

Por ello, el Señor nos invita a pedir y a buscar insistentemente aquello que necesitamos, con tenacidad y paciencia, confiando en que el Padre es bueno y providente de cosas buenas, especialmente, de su Santo Espíritu. Pedir y buscar para finalmente hallar, como el labriego que tenaz y pacientemente prepara la tierra, la siembra y la cuida, para, finalmente, recoger una cosecha abundante.

A efectos prácticos, todo esto se traduce a una actitud del hijo que sabe que está en manos de su Padre providente y bueno, mientras persuadido de que todo es regalo y todo es don, no deja por ello de buscar, de llamar a la puerta, de pedir aquello que necesita.