EXHORTACIÓN A LA VIGILANCIA

Tened ceñidas las cinturas y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Lucas 12, 32-48

La invitación a la vigilancia es una constante en la predicación no solo del Señor sino de los Apóstoles. La principal razón es que el enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar (1Pedro 5, 8), de ahí la exhortación a orar sin desfallecer y a tener fortaleza de fe.

¿Qué significa tener la cintura ceñida? Significa no bajar la guardia, estar alerta y preparado, como los judíos que se ceñían sus vestidos a la cintura antes de emprender un trabajo o un viaje. Así mismo, tener las lámparas encendidas indica que se está esperando a alguien, un estado de vigilia.

¿Cómo debe de ser esta vigilancia? El Señor nos pone luego dos comparaciones de cómo debe de ser esta vigilancia: como el criado que espera a su amo o como el dueño que espera el ladrón. En ambos casos se sabe que el otro va a venir y que en ese encuentro se decide su futuro. Un aspecto interesante e impensable para la época, es el hecho de que el señor se ponga a servir al siervo que lo espera despierto, pero esta es la actitud de Cristo ante el que aguarda con amor a su venida.