MÁS ALLÁ DE LA LEY

Habéis oído que y se dijo: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

Mateo 5, 38-42

Ante una Ley que permitía cobrarse agravio por agravio, devolver mal por mal, el Señor enseña a sus discípulos a optar por la vía del amor, en coherencia con las bienaventuranzas y con lo manifestado en la propia vida del Maestro. Cuando Jesús habla de dar plenitud a la Ley (Mt 5, 17) se refiere precisamente a este trascender los mandatos antiguos que, sirvieron y dieron respuesta a momentos concretos de la vida del pueblo, y no solo la Ley sino toda la estructura que se montó en torno a esta, un proceso llevado a cabo sin arrasar sino más bien, tomando los bueno para potenciarlo, para elevarlo.

Jesús nos invita de esta manera a no hacer frente al que nos agravia. ¿Qué hacer entonces? Optar por la mansedumbre sin ponerse nunca al nivel del mal. Claro que hay ocasiones en las que hemos de defendernos, pero con los medios legítimos, nunca devolviendo mal por mal ni insulto por insulto (1 Pe 3, 9). Esta forma nueva de pensar pasa por tener una vida desprendida de todo lo material, es bien sabido que si no dejar mi túnica pone en peligro mi integridad física, por ejemplo, estaría actuando de forma inmoral, pues el bien más preciado que tenemos es nuestra propia vida. Finalmente, está el sacrificio, una palabra que no gusta hoy en día, pero que nos lleva a caminar dos millas cuando nos requieren una, en la vida cotidiana esto también se traduce en formas concretas de amar y de ir más allá de lo establecido. Pidamos al Señor que nos ayude a entender su palabra y a vivirla como él quiere.

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