YO HE VENCIDO AL MUNDO

Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.

Juan 16, 33

Jesús no engaña a los suyos: les anticipa que lo pasarán mal a través de persecuciones y luchas. Aparentemente, los enemigos de Jesús triunfaron al verlo en la cruz, del mismo modo, los enemigos de la Iglesia que se tuvo que dispersar a causa de las persecuciones que se desataron contra los discípulos de Jesús, parece que hubieran triunfado, pero todo solo en apariencia.

Hay que entender el misterio de la cruz para darse cuenta que tras esta, vino la resurrección y la glorificación del Señor, que la cruz fue el camino hacia la gloria. Es necesario saber ver la obra redentora en el madero, para darse cuenta que el mundo y el pecado fueron vencidos en él, esa no fue una muerte, fue un sacrificio, el último y definitivo sacrificio del Cordero sin mancha que quita el pecado del mundo.

También hay que entender el misterio de la Iglesia que empieza a ser perseguida, como lo fueron los santos mártires Carlos Luanga y compañeros y como lo sigue siendo ahora en muchas realidades en las que nos toca vivir. La persecución resultó en bendición: el Evangelio se extendió rápidamente gracias a esto, y es que allí donde hay persecución por causa de Cristo, hay refuerzo de la fe y surgimiento de más corazones enamorados de Él, de ahí el dicho: «Sangre de mártires, semillas de cristianos».

Pero, sin irnos hasta el derramamiento de sangre, hay otras pequeñas persecuciones y dificultades en nuestro caminar. Ante ellas, el Señor nos dice que hallemos en Él la paz, que no nos preocupemos, que Él ha vencido al mundo, nos pide, ante todo, que tengamos valor, ¡cómo no tenerlo cuando Él va con nosotros!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *