LA VOLUNTAD DEL PADRE

«Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

Juan 6, 40

La primera lectura de hoy nos habla de la dispersión de los discípulos y nos presenta la figura de Felipe (Hch 8,1b-8) Me llama la atención la presencia central y fundamento de las obras que hacían los discípulos en nombre del Señor: el testimonio de los signos es crucial para que se encendiera la fe en los discípulos.

En el Evangelio Jesús nos revela la voluntad del Padre: nuestra salvación, la posesión de la vida eterna: que todo el que ve al hijo y cree en el tenga vida eterna, por tanto, ¿dónde vemos a Jesús para poder creer en Él? La respuesta es clara: en cada cristiano, en los signos que hace de parte del Señor. Vemos al Señor en todos los ámbitos a los que ha querido ligar su presencia. En primer lugar, en la Eucaristía, allí su presencia es real y substancial, cuerpo, alma y divinidad, todo Él se hace pan y vino para ser nuestro alimento. En segundo lugar, en las obras de la Iglesia, formada por cada uno de los bautizados. Ojalá que sepamos dar el testimonio de vida debido, para que muchos puedan ver en nosotros al Señor y creer así en Él.

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