PAN DE VIDA

«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.» Juan 6, 30-35

En este fragmento del Evangelio Jesús habla claramente: él es el pan de vida. La Escritura dice que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Jesús es la Palabra hecha carne y queda claro así que quien lo come vivirá comer de este pan significa ir a Él, de ese modo, El hambre del hombre será totalmente saciada.

Él es la fuente viva y ríos de agua viva fluyen para el creyente. La sed queda calmada totalmente al creer en Él, así, la fe, el creer, calma nuestra sed.

Se muestra una relación intrínseca entre ir a Jesús y creer en Jesús; entre creerle a Él y creer en Él.

En la Eucaristía encontramos estas dos líneas, pues creemos a Jesús cuando escuchamos y atesoramos su palabra proclamada y vamos a Jesús cuando nos acercamos a comulgar. Señor, auméntanos la fe.

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