LA POBREZA EVANGÉLICA

Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

Lucas 6:24

Pongamos el caso de alguien que tiene riquezas y que, además, tiene el más grande tesoro: Jesús de Nazaret. ¿Está obrando mal por el hecho de tener bienes? Obviamente, todos sabemos la respuesta: no. Tener bienes es tener posibilidad de obrar el bien en los demás, de ahí que la mayor riqueza no sea lo que se posee sino la actitud del corazón que posee. Un corazón generoso lo será siempre, al margen de tener o no riquezas; un corazón condolente, será siempre una fuente donde muchos calmen su sed, aunque se posean cuentas bancarias a rebosar. El problema no está en el dinero sino en el corazón, como dice la Escritura: «raíz de todos los males es el amor al dinero» (1Timoteo 6:10)

La pobreza evangélica consiste pues en tener un corazón afable, bueno, que se conduele, que se siente corresponsable con el prójimo más necesitado. La pobreza evangélica tiene que ver con la actitud agradecida del creyente, un agradecimiento que le lleva a querer darse a los más necesitados, de una forma gratuita, sin pedir nada a cambio. ¿Quieres saber cómo tener esta pobreza evangélica? Pues, comienza mirando a Jesús: siendo el más rico de los hombres, se hizo esclavo, siervo de todos; anduvo en medio de gente que ya nadie quería; estaba al tanto de las necesidades de la gente que lo buscaba; no desechaba a nadie juzgándole por apariencias o prejuicios… eso y mucho más hizo (y aún hace) el Señor: he ahí la fuente de la verdadera pobreza evangélica. Feliz Domingo

TODO LO HA HECHO BIEN

Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos

Marcos 7:37

Parece que en tiempos de Jesús y como ocurre hoy, muchos no saben distinguir lo que pasa con una persona sorda. ¡No son mudos, pueden hablar! Lo que sucede es que son sordos, bien porque nacieron así, o porque se convierten en tales debido a un accidente o enfermedad, normalmente, en la infancia. A las personas sordas les resulta muy ofensivo que se les llame “mudos”, ya que su aparato fonador está intacto. Tampoco podemos tratarles como si fueran personas de segunda categoría o incapaces: pueden aprender como nosotros e interactuar con nosotros siempre y cuando no existan esas barreras lingüísticas con las que se suelen encontrar día a día. El problema es el mundo oyente, no ellos.

El Señor sigue haciendo oír a los sordos. Estos hermanos suelen ser personas que cuando encuentran el mundo espiritual se sumergen en él con una facilidad y avidez que es difícil de encontrar entre los oyentes: el mundo del silencio e interioridad en el que viven tendrá algo que ver. El Señor los sigue haciendo oír, cada vez que logran captar esas ideas tan profundas difíciles de explicar más no de entender.

Reivindico hoy especialmente que es necesario atender a nuestros hermanos sordos con medios adecuados y adaptados a sus necesidades. La Iglesia, a través de la Pastoral de personas sordas y sordociegas, quiere dar esta respuesta para que se abran espacios de interacción fluida y eficaz; para que las distintas comunidades conozcan el mundo del sordo, su cultura, su riqueza, su idiosincrasia y ante todo, su gran capacidad de amar con el amor de Jesús.

DOS MEJOR QUE UNO


Los mandó de dos en dos…
 

Lucas 10:1-9

«No es bueno que el hombre esté solo», estas palabras del inicio del Génesis aún conservan íntegra toda su validez, por mucho que la tendencia se incline hacia el individualismo indiferentista y a veces cruel en el que está sumido muchos de nuestros contemporáneos.

Mejor son dos que uno, el hombre está hecho para estar en compañía. Esto se expresa de forma perfecta en la vida conyugal, en el Matrimonio. El hombre no es un ser autorreferenciado, su dinámica interna está volcada hacia el Otro y hacia los otros, de ahí que, paradójicamente mientras más individualista se torna nuestra sociedad, más se enferma de soledad y más se condena a otros a la soledad.

Nuestra misión la desarrollamos como Iglesia, como individuos insertados en un gran cuerpo, el Cuerpo de Cristo, y es un aspecto bello del cristianismo: nuestra individualidad no se diluye en la masa, sino hace que fermente.

Pidamos a Dios que nos proteja del mal de la soledad y el individualismo.

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CORBÁN DE AMOR

Anuláis los mandamientos de Dios pro mantener vuestra tradición.

Marcos 7:9

El contexto de este pasaje que meditamos hoy, es la enseñanza moral de Jesús y su posicionamiento en libertad con relación a ciertos comportamientos que habían tergiversado la Ley y las costumbres religiosas en su sentido original. La Ley de la Pureza Ritual (Éxodo 30, 17ss) tenía un significado concreto: mostrar por fuera lo que había en el interior, un corazón puro que se mostraba en las acciones puras, en un culto puro. Este significado fue degradándose en pos de falsos comportamientos y acciones que llegaron a esconder verdaderas aberraciones, como, por ejemplo, la tradición del corbán. 

Corbán es una palabra aramea que significa «ofrenda a Dios» y, como nos explica san Marcos en este texto, degeneró esta costumbre hasta el punto de pensar que si se ofrecía al templo lo que se tenía para atender a los padres, se quedaba exento de la obligación de atenderlos y cuidarlos, de honrarlos, como nos lo dice el mandamiento. Tradiciones que llegaron a cambiar el significado original de lo mandado por Dios. Otro caso era aquel de extender a otros ámbitos leyes rituales y de pureza que nacieron para un contexto preciso, tal como hemos leído: la pureza ritual extendida al contexto de los alimentos. Lo que hace Jesús es ponerse libremente por en cima de estas tradiciones de hombres y poner el acento en lo esencias, en lo del principio.

Hemos de prestar mucha atención porque también podemos caer en este tipo de errores, poner leyes humanas, preceptos humanos por encima de lo que el Señor nos pide, el corbán por encima del amor verdadero. Pidamos a Dios que nos ayude a ponernos, en libertad, por encima de las tradiciones humanas y estemos dispuestos a cumplir su voluntad.

VIRGEN DE LOURDES

En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y lo que lo tocaban se ponían sanos

Marcos 6:56

Este es un día especial para mí. Ella siempre ha estado presente, no solo en mi vida de fe, sino también en mi vocación. Recuerdo que llevaba ya unos seis meses en este país y quería regresar a Colombia. No aguantaba más, me sentía asfixiado y fuera de lugar. Mis superiores de entonces planearon un viaje a Lourdes. No puedo negar que la única ilusión que me hacía era poder practicar el poco francés que entonces hablaba. Pero, para mi sorpresa, aquel resultó ser una visita decisiva: los enfermos se curaban, se respiraba un ambiente donde el Espíritu de Dios campaba a sus anchas, donde la sonrisa y piedad de las personas aquejadas de tantos y distintos males, lograron infundir en mí un nuevo aliento. Jesús seguía curando, aquel Jesús que me había llamado, aquel Jesús del que quería huir.

En una homilía escuché el «haced lo que él os diga» de María y lo entendí claramente: toda mi infancia y adolescencia había sido ella la que había conducido mis pasos hacia su Hijo, ella, humilde y sencilla, en el silencio de su corazón de Madre, me decía que hiciera la voluntad de Jesús en mi vida, que aguantara un poco más, que ya no me esperaba nada en Colombia y que sería como José de Abraham para sus padres y hermanos. Las dificultades quedaron a un lado y allí, con mi frene pegada sobre la ruta húmeda donde está su imagen, le prometí que volvería como su sacerdote y le ofrecí el ministerio que ahora ejerzo, diciéndole que siempre la recordaría en la Misa saludándola con un Ave María, en la Consagración, siendo consciente de su presencia especial a la hora de hacerse presente el Verbo que nació de su vientre o cantando en su honor al despedir la Eucaristía. Le prometí que regresaría a Lourdes, a aquel sitio tan querido donde ella salvó y fortaleció mi vocación.

REMA MAR ADENTRO

Rema mar adentro y echad las redes para pescar

Lucas 5, 1-11

Los psicólogos hoy hablan de la zona de confort, un lugar en el que la parálisis que provoca la rutina, lo conocido, lo controlable hace que nos instalemos y sintamos que incluso los sueños parecen haberse acabado. La orilla, lo llama el evangelio, ese espacio de confort pernicioso que tanto daño hace a muchos cristianos.

En ocasiones por una falsa humildad escondida bajo un querer poco o prentender poco; muchos hablan de huir de la ambición como si todo tipo de ambición fuera igual o fuera mala. También por heridas y formas de ser que hacen al individuo alguien pasivo, temeroso e inseguro. Sea como sea, la orilla no es nuestro lugar, lo nuestro es ir mar adentro, sabiendo que en la barca, en nuestra vida va el Señor. Hermano, hermana, no dejes de soñar, de proyectar, de ambicionar los carismas mejores (1 Cor 13ss), recuerda que el Maestro espera una cosecha abundante, una pesca tan grande que acudas a otros pidiendo ayuda.

Queridos jóvenes, no dejéis abandonados vuestros sueños en manos de los malos ejemplos que habéis llegado a ver, no desistáis de hacer el bien, aunque veáis ejemplos de un mal uso de la libertad. No permitáis que las faltas de oportunidades o los nubarrones densos que se alzan en vuestro horizonte os impida seguir soñando, proyectando. Desead, desead con todo el corazón, con toda la confianza de quien se sabe hijo de un Dios tan poderoso.

Queridos hermanos todos: no os estanquéis en medio de las pruebas, salid, salid al encuentro de tantos y buenos proyectos con los que habréis de mantener siempre llameante la ilusión. No os olvidéis que no tener ilusión es casi como estar muerto en vida. Id mar adentro y echar vuestras redes: os lo aseguro, fiel es el que promete una pesca abundante. Os deseo una buena semana en Cristo.

CENA DEL HAMBRE

Hace unos minutos terminamos la tradicional Cena del Hambre de Manos Unidas en colaboración con Cáritas parroquial. No me esperaba tan buena respuesta de la gente del pueblo: muchos acudieron y colaboraron, todo rodeado de un ambiente fraternal y distendido.

Destaco la labor de nuestro equipo de voluntarios de Cáritas: son mujeres y hombres estupendos que, con su labor abnegada y cariñosa logran contagiar la alegría del Señor: ¡Qué gran evangelizadores son! Les agradezco en nombre del Señor todo lo que hacen y cómo lo hacen.

OBRAS SON AMORES

Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre 

Hebreos 13: 8

El autor de la carta a los Hebreos le recuerda a la comunidad para la que escribe sobre la necesidad de “conservar” ciertas características propias del cristiano, como si Cristo mismo estuviera visible ante nuestros ojos, como quienes obran directamente para Él, sabiendo que el amor que obra y las obras de amor no pasarán nunca, porque Él es el Amor y el Amor es Dios, de ahí que permanezca el mismo ayer, hoy y por siempre.

En este verbo “conservar” encontramos la esencia misma del Magisterio de la Iglesia: su función es la de conservar, mantener intacto y entregar intacto aquello que de Cristo ha recibido. ¡Qué gran suerte la nuestra al contar con tan alto ministerio!

¿Y qué es lo que conservamos? El autor pasa a enlistar aspectos fundamentales en la Tradición cristiana: el amor fraterno, la hospitaliad, el amor por los presos y la preferencia por los que sufren y esto como si estuviéramos en su carne, esto es, con una empatía amorosa. Insta del mismo modo al respeto por el sagrado vínculo del matrimonio, a la austeridad de vida, al desapego por el dinero y el amor a los ministros que nos proclamaron la palabra. Esto, y mucho más, es nuestro mayor tesoro que hemos de conservar y enriquecer. Que Él nos auxilie en este cometido.

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ENVIADOS CON SU POTESTAD

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Marcos 7:13

Lo primero que hemos de mirar en el texto de hoy es que el Señor los envía, es él el que envía, pero no nos envía solos: el párroco, el sacerdote, el misionero, el padre o la madre han de saber que no van solos en su misión, que otras personas van con ellos, que les acompaña el poder del Señor y los brazos de sus hermanos.

Lo segundo es constatar cómo son enviados con Su potestad, no son enviados desprotegidos sino que el poder de Dios los acompaña: Él es el que da la potestad en la misión.

En tercer lugar nos fijamos en el objetivo de la misión: predicar la conversión, echar muchos demonios y ungir a muchos enfermos. Lo primero es accequible a todos, lo segundo a los sacerdotes ministeriales: la Unción de Enfermos es un sacramento que da aliento y fortalece en la enfermedad y, al mismo tiempo, predispone para una curación del cuerpo, si es el caso, pero no es un pase para la vida eterna, como muchos lo han entendido, el propósito es el de curar, alma o cuerpo o ambos.

Que el Señor nos ayude a sentirnos enviados

SANTA ÁGUEDA, VIRGEN Y MÁRTIR

Él le dice: «Hija tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad.»

«No temas, basta que tengas fe»

Marcos 5:34.36

No sé si os surge la misma pregunta que algún día tuve: ¿por qué la hemorroísa tocó a Jesús en silencio? La respuesta la tenemos en la Ley de la Pureza del libro del Levítico 15 a partir del versículo 25. Según esta ley estaba prohibido ser tocado por una personas que padeciera flujos de sangre y hasta los lugares que tocara eran considerados impuros. Lo más importante aquí es que nos demos cuenta que esta mujer estaba atada con esa condición de impureza y todas las consecuencias que esto traía, desde hacía doce años.

Jesús una vez más devuelve la dignidad perdida y ayuda a la integración en la sociedad a una persona. Esta mujer queda curada y es puesta como referente de fe junto con otros hombres y mujeres, concretamente, en el evangelio según san Marcos.

Otro personaje cuya fe orientada por Cristo suscita otro milagro importante, es el centurión. Su hija es devuelta a la vida como obra de la fe de los padres. Este milagro se lleva a cabo en la intimidad: solo Santiago, Pedro y Juan y los padres de la pequeña, esto nos quiere decir una vez más que Jesús no quiere divulgación ni propaganda de sus milagros, porque no desea que se confunda su obra solo con la de un milagrero: su reino también tiene que ver con el amor a Dios, la salvación en la Cruz y la gloria de la Resurrección.

Nos encomendamos a Santa Águeda y a su intercesión. Desde aquí, un saludo especial a tantas personas que celebráis vuestras fiestas

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